EL CANTAR DE LOS CANTARES

Lecciones para nosotros

Can. 1:2; 2:6. No está mal que una pareja de novios se muestren expresiones de cariño limpias. Sin embargo, deben tratar de que esas expresiones sean producto del afecto sincero, y no de una pasión inmunda, que puede conducirlos a la inmoralidad sexual (Gálatas 5:19).

Can. 1:6; 2:10-15. Los hermanos de la sulamita no le permitieron ir con su amado a un lugar aislado en las montañas. No tomaron esta precaución porque ella fuera inmoral, ni porque desconfiaran de sus motivos. Más bien, lo hicieron para evitar una situación en la que ella se viera tentada a caer en la inmoralidad. La lección que todas las parejas de novios pueden aprender es clara: deben evitar los lugares solitarios.

Can. 2:1-3, 8, 9. A pesar de su hermosura, la joven sulamita era modesta y se veía a sí misma como una flor común, como “un simple azafrán de la llanura costanera”. Pero su pastor la consideraba como “un lirio entre yerbajo espinoso” debido a su belleza y su fidelidad a Jehová. ¿Y el joven pastor? ¿Cómo era él? Probablemente muy atractivo, pues ella lo comparó a “una gacela”. También tuvo que ser un hombre leal a Jehová y con inclinaciones espirituales. Ella lo describió así: “Como un manzano [que da sombra y fruto] entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los hijos”. En efecto, la fe y la lealtad a Dios son magníficas cualidades que las personas solteras deben buscar en su futuro cónyuge.

Can. 2:7; 3:5. La campesina sulamita no sentía ningún interés romántico por Salomón. Incluso hizo jurar a las damas de la corte que no intentarían despertar en ella amor por nadie que no fuera su pastor. Así pues, no se puede ni se debe tener sentimientos románticos por cualquier persona. Los cristianos solteros que desean casarse deben fijarse solo en siervos leales de Jehová (1 Corintios 7:39).

Can. 4:7. Al ser capaz de resistirse a los encantos de Salomón, la sulamita demostró que, pese a ser imperfecta, podía mantenerse pura en sentido moral. Sus firmes principios morales realzaban todavía más su belleza física. Lo mismo es cierto en el caso de las mujeres cristianas.

Can. 4:12. A la joven sulamita se la asemeja a un hermoso jardín rodeado por una verja o un muro, al que solo se accede a través de una puerta con llave. ¿Por qué? Porque reservaba sus muestras de cariño únicamente para su futuro esposo. ¡Qué magnífico ejemplo para todos los cristianos solteros, tanto hombres como mujeres!

EL CANTAR DE LOS CANTARES

Respuestas a preguntas bíblicas

Can. 1:2, 3. ¿Por qué se comparan las expresiones de cariño del pastor con el vino, y su nombre, con el aceite? Tal como el vino alegra el corazón del hombre y el aceite derramado sobre la cabeza tiene un efecto tranquilizador, recordar el amor y el nombre del pastor fortalecía y consolaba a la sulamita (Salmo 23:5; 104:15). De igual modo, los cristianos verdaderos —y en particular los ungidos— cobran fuerzas y ánimo cuando meditan en el amor que Jesucristo les ha demostrado.

Can. 1:5. ¿Por qué la joven campesina de tez morena se compara a “las tiendas de Quedar”? El pelaje de las cabras, una vez tejido, tenía muchos usos (Números 31:20). Por ejemplo, “la tienda que [iba] sobre el tabernáculo” estaba hecha a base de “telas de pelo de cabra” (Éxodo 26:7). Y al igual que las tiendas de los beduinos actuales, es posible que las tiendas de Quedar estuvieran hechas de pelo negro de cabra.

Can. 1:15. ¿Qué quiere decir el pastor con las palabras: “Tus ojos son de palomas”? Es su forma de decir que los ojos de su compañera se ven dulces y tiernos como los de las palomas.

Can. 2:7; 3:5. ¿Por qué se hace jurar a las damas de la corte “por las gacelas o por las ciervas del campo”? Las gacelas y las ciervas se caracterizan por su gracia y belleza. Así pues, la joven sulamita les está pidiendo a las damas de la corte que le juren por todo lo que es bello y grácil que no intentarán despertar el amor en ella.

Can. 4:1; 6:5. ¿Por qué se compara el cabello de la doncella con un “hato de cabras”? Esta comparación da a entender que su pelo era brillante, hermoso y abundante como el pelaje negro de las cabras.

Can. 4:11. ¿Qué quiere decir que los labios de la sulamita ‘goteaban miel del panal’ y que ‘hay leche y miel debajo de su lengua’? La miel del panal tiene un sabor más intenso y dulce que la miel que ha estado expuesta al aire. Por eso, esta comparación, así como la idea de que hay leche y miel debajo de su lengua, destaca que la sulamita se expresaba con palabras amables y agradables.

Can. 5:12. ¿Cuál es la idea detrás de la expresión “sus ojos son como palomas junto a los canales de agua, que están bañándose en leche”? Con estas palabras, la joven describe poéticamente los hermosos ojos de su amado. Sus iris oscuros sobre el fondo blanco de los ojos tal vez le recuerden a palomas de color gris oscuro que se bañan en leche.

Can. 5:14, 15. ¿Por qué se describen de este modo las manos y las piernas del pastor? Parece que la sulamita está comparando los dedos del pastor a cilindros de oro, y sus uñas a crisólito. Así mismo, como sus piernas son fuertes y hermosas, las asemeja a “columnas de mármol”.

Can. 6:4, nota. ¿Es Jerusalén la “Ciudad Placentera” mencionada en este versículo? No, se trata de Tirzá. Esta ciudad cananea fue conquistada por Josué y, en tiempos posteriores a Salomón, se convirtió en la primera capital del reino de Israel, es decir, de las diez tribus del norte (Josué 12:7, 24; 1 Reyes 16:5, 6, 8, 15). Cierta obra de consulta explica: “Es evidente que la ciudad tiene que haber sido hermosa, lo que da cuenta de su mención aquí”.

Can. 6:13, nota. ¿A qué alude “la danza de dos campamentos”? Otra posible traducción de esta expresión es “danza de Mahanaim”. Había una ciudad con este nombre al este del río Jordán, cerca del valle torrencial de Jaboq (Génesis 32:2, 22; 2 Samuel 2:29). Al hablar de “la danza de dos campamentos”, tal vez se esté aludiendo a una danza que se celebraba en dicha ciudad durante cierta fiesta.

Can. 7:4. ¿Por qué asemeja Salomón el cuello de la sulamita a una “torre de marfil”? Un poco antes, la joven había recibido el siguiente halago: “Tu cuello es como la torre de David” (El Cantar de los Cantares 4:4). Las torres suelen ser largas y esbeltas, y el marfil, suave. Así pues, parece que a Salomón le impresionó el cuello esbelto y suave de la sulamita.